Hace tres años, mientras seguía los juegos del Clásico Mundial de Béisbol desde su habitación durante los Entrenamientos Primaverales, Darell Hernáiz se hizo una promesa silenciosa: algún día vestiría el uniforme de Puerto Rico en ese mismo escenario.
Hoy, esa visualización está a punto de materializarse.
De espectador a protagonista
Antes de ser traspasado en 2023, Hernáiz imaginaba cómo sería representar a la isla en el torneo. En ese entonces, su meta parecía lejana: primero debía consolidarse en Grandes Ligas. Tres años después, no solo ha avanzado en su carrera profesional, sino que también aseguró un lugar en el roster de Puerto Rico para la edición de 2026.
El detalle que hace la historia aún más especial es la sede: la fase de grupos se disputará en el Estadio Hiram Bithorn de San Juan, la ciudad donde nació y pasó su infancia antes de mudarse a Texas. Gran parte de su familia todavía vive allí.
Para Hernáiz, el Clásico fue un sueño incluso antes que las Mayores. De niño, entendía el orgullo de representar a Puerto Rico mucho antes de comprender la magnitud de la MLB.
La llamada de Yadier Molina y una decisión compleja
La invitación llegó directamente del dirigente boricua, Yadier Molina, quien lo contactó durante el receso de temporada. Aceptar no era tan simple como parecía.
En el campamento primaveral con los Oakland Athletics, Hernáiz compite por la titularidad en la tercera base, una de las pocas posiciones abiertas en el cuadro. Comparte la lucha con Max Muncy y Brett Harris, mientras que el utility cubano Andy Ibáñez también podría ver acción en la esquina caliente.
Tras dialogar con el manager Mark Kotsay y el gerente general David Forst —quienes lo alentaron a aprovechar la oportunidad— decidió dar el paso. Permanecerá trabajando en Arizona antes de integrarse al campamento de Puerto Rico en Florida el 1 de marzo.
Una oportunidad también deportiva
Más allá del orgullo patrio, el torneo podría ofrecerle protagonismo en el terreno. Con ausencias notables como Francisco Lindor, Carlos Correa y Javier Báez, Hernáiz tendría opciones reales de cubrir el campocorto o la segunda base.
El roster boricua también contará con nombres destacados como Nolan Arenado, Heliot Ramos y el cerrador Edwin Díaz, lo que mantiene altas las expectativas del equipo.
Hernáiz confía en la identidad competitiva del conjunto: intensidad, energía y juego agresivo. Cree que pueden avanzar de ronda y, quizás, sorprender.
Enfoque dividido, meta clara
Una vez concluya su participación internacional, regresará al campamento con la misión de ganarse un puesto para el Día Inaugural. El infielder de 24 años viene de causar una impresión positiva en la segunda mitad de 2025 y trabajó durante el invierno en ajustes mecánicos para dirigir la bola con mayor consistencia hacia los callejones.
Su historial en ligas menores (.297 de promedio vitalicio) respalda su confianza. Ahora busca trasladar esa producción de forma estable a las Grandes Ligas.
Para Hernáiz, el 2026 representa algo más que un torneo internacional o una competencia interna por un puesto. Es la convergencia entre el sueño de infancia y la consolidación profesional.


