Con apenas 17 años, Joseph Contreras está a punto de vivir una experiencia que muchos peloteros consagrados jamás alcanzan: lanzar en el Clásico Mundial de Béisbol. Para el joven derecho, el torneo no solo representa un reto deportivo, sino también la oportunidad de cumplir un sueño que su padre no pudo realizar.
De aprendiz confundido a promesa internacional
Joseph todavía recuerda cuando el béisbol era más una obligación que una pasión. En sus primeros años no entendía por qué debía entrenar con tanta intensidad ni por qué el proceso era tan exigente. Era el más pequeño y delgado en el terreno, y el éxito no llegaba con facilidad.
Fue entonces cuando las palabras de su padre marcaron el rumbo: el béisbol no es una carrera corta, sino un maratón. Esa mentalidad de constancia y disciplina lo llevó a evolucionar hasta convertirse en uno de los brazos jóvenes más llamativos de su generación.
Hoy, el lanzador de 1.96 metros y 95 kilos busca un segundo campeonato estatal consecutivo con la preparatoria Blessed Trinity en Roswell, Georgia. Además, ya se comprometió con la prestigiosa Universidad de Vanderbilt y cuenta con la asesoría del reconocido agente Scott Boras.
El legado de José Contreras
Su apellido no pasa desapercibido. Es hijo del exligamayorista José Contreras, quien disputó 11 temporadas en Grandes Ligas y dejó huella en la inolvidable campaña de 2005 con los Chicago White Sox, año en que el club conquistó la Serie Mundial.
A lo largo de su trayectoria en MLB, José también defendió los colores de los New York Yankees, Philadelphia Phillies, Colorado Rockies y Pittsburgh Pirates. Antes de su etapa en Estados Unidos, brilló durante nueve temporadas con Pinar del Río en Cuba.
Curiosamente, pese a su extensa carrera, nunca pudo participar en el Clásico Mundial ni en una Serie del Caribe, dos escenarios que siempre anheló. Ahora, observa cómo su hijo tendrá la oportunidad de hacerlo realidad.
Un momento simbólico
La emoción ya tocó a la familia cuando Joseph lanzó en el Double Duty Classic 2024 en el Rate Field, el mismo estadio donde su padre trabajó en 75 juegos (73 como abridor). Ver a su hijo en ese montículo fue un instante cargado de significado.
En el próximo torneo, Joseph defenderá los colores de Brasil, país natal de su madre, Isabel. Antes de confirmar su participación, quiso asegurarse de estar listo física y mentalmente. Tras evaluar sus primeras sesiones de bullpen, decidió asumir el desafío.
El más joven, pero no el menos preparado
Joseph será el jugador más joven del certamen. Sin embargo, no pretende que la edad lo defina.
Su objetivo es competir con aplomo, atacar la zona de strike y proyectar la madurez de un veterano. Mientras tanto, su padre se prepara para vivir el torneo desde las gradas, intentando contener las lágrimas de orgullo.
La historia de los Contreras suma así un nuevo capítulo: uno donde el legado se transforma en presente y el sueño pendiente de un padre encuentra continuidad en el brazo de su hijo.


